viernes, 4 de mayo de 2018

Me duele mi precariedad

Estoy rota. Me duele el cuerpo puñaladas en mi espalda, hombros y cuello. Mi existencia me pesa, demasiado. Me empeño en mantenerme a flote y me vienen al recuerdo las palabras de mi terapeuta diciendo: "¿y qué pasa María si te hundes?" ella pensaría que debía tocar fondo o que debía perder el miedo a encontrarme mal, pero yo soy experta en quitar importancia a mi malestar. Y la cultura del hapiness no nos deja mostrarnos tristes y vulnerables. Aún me cuesta escribir sobre cómo me siento. Me siento repetitiva, lastimosa y quejosa. A veces, también pienso que si no hubiera una pantalla entre tu y yo, sería incapaz. 

Hoy me comunicaron que ya habían puesto nombre a algo que me sucede: El síndrome de la impostora. Yo he jugado toda mi vida a serlo, a aparentar que todo iba bien cuando en realidad estaba al borde del desquiciamiento. Y eso es algo que manejo bien, soy capaz de desconcertar a quienes mejor me conocen. Sin embargo estas semanas no me siento capaz de controlarlo. El control, otra estrategia nefasta que nos torna en la peor versión de nosotras mismas, enemigas de la espontaneidad.
Me siento un fraude a pesar de tener tres títulos universitarios y nosecuantos cursos, años de militancia, viajes, haber vivido desde los 21 fuera de casa de mi familia, etc. porque no solo cuenta lo oficial y académico. Soy capaz de cuidar de mi misma, o lo intento.

Mientras me pongo otra copa de vino como homenaje a que he sobrevivido a otro día anodino, no se si alguien va a leer esto, pero ahí queda: pienso que me agota mi precariedad y no me concedo la licencia ni de quejarme, hasta ahora. Me jode pensar que nunca es suficiente para ese puesto de trabajo que ni siquiera está al nivel de mis estudios (estoy sobrecualificada para la mayoría de empleos a los que encuentro la posibilidad de aplicar), nunca son suficientes cursos, ni suficiente experiencia, o no la puedo demostrar porque a mis 29 casi 30 solo he cotizado 14 días. Que no es que no haya trabajado, porque tengo tres o cuatro trabajos distintos que realizo con rigurosa preparación y dedicación y aún así no me siento cómoda en ninguno porque siento que soy una especie de intrusa, porque doy clases de español pero no estudié una filología castellana.

La embarrada realidad es que a penas hay creación de empleos cualificados y somos muchas dedicando nuestros mejores años a formarnos. Pero a mi cuerpo no le convence la barbarie de la lógica capitalista. Estoy aborrecida de compartir piso con gente que no me importa un carajo. Hoy me he permitido la licencia de encender la estufa durante el día, aunque gaste más. Una estufa que comparto algunos días con mi compañero de piso. Tengo amigos que han dejado de ofrecerme planes que impliquen algún gasto extra porque ya saben mi respuesta. He empezado a ahorrar ya para poder, dentro de un par de años, ir a visitar a esa amiga que llevo un trienio sin ver. He dejado de buscar piso porque no puedo asumir una fianza ni unos gastos yo sola. Y tengo que aguantar que mis caseros, unos machistas asquerosos, vengan cada mes a cobrar el alquiler, porque no quieren pagar impuestos, ni hacer un contrato con validez legal que me hubiera permitido solicitar la ayuda del alquiler. Esta semana, a raíz de una crisis de ansiedad que me ha dejado dos días en cama, he decidido dejar de posponer esa visita a la fisio que llevaba necesitando desde hace varios meses, os podéis imaginar por qué. Y he vuelto a ponerme en manos de la Seguridad Social para ver si me ayudan a poner parches a mi estado decadente de salud mental.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Radiografía breve de una existencia

Tengo en mi haber:
3 títulos universitarios, amén de varias decenas de certificados de seminarios, cursos, talleres... y dos idiomas que se me olvidan de casi no usarlos.

Y 3 trabajos,
por horas, sin cotización. A demanda.

La ideología dominante dice: ¡no te esfuerzas lo suficiente!
Y entonces me siento culpable.

Mi cuerpo impone: ¡PARA!
Y duele. Mucho.

El sistema me ofrece expectativas:
Sigue estudiando 20.000 horas o más y si tienes suerte te saldrá la bola, como en el bingo.
¡O emprende!

También la Clínica ofrece drogas que lo hagan soportable:
Diazepam y Sulpirida. Y ya si eso vuelves.

Además me da vergüenza quejarme, porque no estoy tan mal al fin y al cabo.

Luego intersecciona el patriarcado, pero eso ya es para otro post.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Auto-defensa

Mi experiencia y mi razón me dicen que a priori no me fíe de los hombres. Que no puedo mostrarme vulnerable frente a ellos, que no les de tregua y mantenga siempre alerta mis sentidos ante cualquier falta de respeto, desprecio, humillación…


Prefiero tratar con mujeres.

martes, 7 de junio de 2016

Mi experiencia con el VPH

Los resultados de un examen ginecológico rutinario llegaron en el verano de 2015. Por teléfono, la enfermera trataba de tranquilizarme y explicarme que aquel CIN 1 no era grave, que aquellos leves cambios citopáticos en mi cérvix no eran para salir corriendo. Con unos controles, tranquilidad y suplementos vitamínicos sería suficiente. Pero en mi cuerpo solo había miedo, incertidumbre y necesidad de información.

Había cambiado de ciudad, y de comunidad, recientemente y decidí trasladar mi informe al hospital que entonces me correspondía. La primera toma de contacto fue para responsabilizarme de no haber utilizado siempre el preservativo "porque a nosotras siempre nos toca lo peor". Curiosamente en la misma consulta en la que años atrás me habían recetado anticonceptivos hormonales. 

La segunda toma de contacto fue para biopsiarme sin casi preguntar. "No parece grave". Dijo la doctora quitándole importancia. Me insistieron repetidas veces en la necesidad de que me inyectara la vacuna contra el VPH. [1] Solicité información sobre los efectos adversos de administrarla y las respuestas fueron ofensivas, inexistentes e irrespetuosas. 

los resultados de aquella biopsia los recogí en septiembre de 2015 siendo estos de grado superior al primer diagnóstico: CIN 2-3. Al entrar en la consulta aquel caluroso día de finales del verano sonaba música de Queen en la radio y el ginecólogo, que era un médico distinto a la primera gine que me realizó la biopsia, me explicó que debían conizar mi cuello del útero y su explicación del procedimiento fue seguida de un dibujo. "Cortamos en rodajas como si fuera un salchichón y así luego podemos analizarlo". A pesar de mi perplejidad y lo vulnerable que en aquel momento me sentí, firmé el consentimiento para dicha intervención y le pregunté que para qué necesitaban volver a analizar si ya tenían el trozo de la biopsia. Además de decirle que no me parecía en absoluto adecuada dicha comparación. Ante esta pregunta el individuo con bata blanca se sobresaltó y me contestó de malos modos.

Después de aquello siguieron meses de tensa espera.

Para cuando me llamaron para darme la cita de la cirugía yo ya había tomado la decisión firme de no operarme. Pues con mi edad las probabilidades de que remitiera por la propia la capacidad de sanación de mi cuerpo son elevadas. [2] Ante mi negativa intentaron convencerme a través del miedo. El jefe de ginecología del hospital me recibió y me explicó que los resultados que obtuvieron de mi biopsia eran de elevado riesgo.  Mostáándome los sobres de expedientes de otras mujeres que habían tenido cáncer de cuello de útero me dijo que aquello eran desgracias y yo estaba a tiempo de evitar algo similar. En aquel momento no me sentí con la entereza para reafirmar mi decisión por lo que no renuncié a la operación.

Cuando pude recuperarme del shock de aquella mañana, reanudé con más determinación la búsqueda de alternativas, gracias al apoyo de mi compañera de piso y mi pareja, profundicé en las lecturas de fuentes científicas rigurosas. Retomé las conversaciones con amigas que habían experimentado en sus propias carnes la conización, me apunté a pilates, tomé infusiones de llantén, ortiga verde, malva y manzanilla durante el invierno y cuidé mi dieta limitando la ingesta de azúcares refinados. Me hice con astrágalo en gotas e introduje la cúrcuma en mi dieta casi vegetariana. Además de todo esto me apliqué aloe vera con yugurt ecológico en la vagina durante dos semanas.

En marzo de 2016 tomé la decisión de visitar a Enriqueta Barranco en su clínica de Granada, he de decir que la experiencia en su consulta fue distinta a todas las anteriores, me sentí escuchada, respetada, me explicó de forma clara y directa las dudas que le plantee y sobretodo me hizo sentir que no estaba enferma, que mi cuerpo estaba sano. Algo que hasta entonces no había percibido pero que forma parte habitual del trato ente profesionales de la sanidad y pacientes, que nos hagan sentir enfermas, que nuestros cuerpos están defectuosos y que nosotras no sabemos casi nada de nuestros cuerpos. Que quienes ostentan el conocimiento son ellos y por tanto el poder.

Los resultados de la citología dos semanas después fueron ¡"absolutamente normales"! tuve que leer varas veces aquel correo e incluso llamar por teléfono a la clínica para confirmarlo. El virus había desaparecido. 

Tras nueve meses de nervios, tensión e incertidumbre todo había pasado. Y sentí que mi empeño por buscar soluciones alternativas, por informarme, conocer mi cuerpo y confiar en mi misma habían dado sus frutos. A pesar de que las presiones para que me sometiera a la conización, fueron muchas y dotadas de autoridad (familia, médicos, allegadas).

De mi experiencia extraigo:
La necesidad de conocer nuestros cuerpos, como toma de control y de decisiones conscientes y responsables.
La importancia de la información veraz, fiable y sin sesgo de género. 
La violencia institucionalizada en las entidades de salud pública que gozan de amplia aceptación social.
La necesidad de transmitir nuestras experiencias, saberes, conocimientos y de tejer redes para otras formas de cuidados.
Que debo hacer algo con todo lo que ahora se. Y que sin embargo cada cual ha de explorar sus posibilidades.

lunes, 25 de abril de 2016

Exageras

Nos ven como adictas al dolor, nos regodeamos en el daño.
Siempre locas, histéricas, putas incómodas.
Hay células en mí que no me pertenecen y las odio.
No las quiero.
No quiero aceptar.
No quiero mostrarme vulnerable. Y sin embargo lo hago. Paradoja constante.
- ¿Tú me ves así?

Cuando falta el impulso ¿dónde lo buscamos?
No lo hallo,
Ganas de matar. Todo mi odio y rabia contra mí misma. Por no saber sacarlo.

Culpa.

La clínica mutiladora. La doctrina de la ciencia. Fe.
Gritar en el desierto. Que te hagan sentir extraña en tu propia piel. Exageras.

Camino sola, a veces me acompañas.
Practico el egoísmo, sano.
Cansada de todo. Incluso de vivir.

La esperanza de una venganza con efectos retroactivos, cruel. La justicia no puede venir desde el lugar que perpetua la barbarie.
La paz, sin justicia, suena a resignación cristiana.
Otra muerta más. Cada día, miles maltratadas, invisibles.

Ni una menos.

No hay tregua. No hay lugares seguros. La dominación en tu propia casa.
Exageras. Dicen. Dejas de escucharte, te vuelves autómata. Las nadie.
Mejores drogas para aguantar. En pequeñas dosis, control mental.

No les vamos a dar el gusto de rendirnos.

Juntas creamos espacio-tiempos de resistencia.

martes, 14 de abril de 2015

Lo que puede un cuerpo

Lo que puede un cuerpo
Mi cuerpo habla
Sobre violencias que le hacen enfermar
Mi cuerpo transpira por sus poros la mierda que la sociedad nos inocula.
Grita
Se agita, somatiza,
Lo que da de sí un cuerpo.
Violencia estructural localizada que nos aísla,
limita, golpea.
Huye, sálvate de la mediocridad y la cruel normalidad,
Vivimos vidas precarias en un mundo de abundancia.
Me precipito en caída libre, más no estoy sola, soy mi paracaídas.
Somos Expertas en el despegue desde los barros del duelo y el dolor.
Continente de paradojas espacio-temporales hechas de oportunidades
Nuevos horizontes, ideas.
Transitar nos obliga a mejorar,
Estamos mejor adaptadas a adaptarnos, una y otra y otra vez.
Resistentes, resistencias, estrategas, el ingenio de las desposeídas aún con privilegios.
Tenemos todo el tiempo y
Nada que perder.
Mi organismo expresa, se niega a formar parte de este sistema que mutila.
Voy volviendo a mí. ¡Pero si nunca me fui!, solo dejé de escucharme.
Voy desaprendiendo, ahora comprendo mejor.
Re-aprendo.
El cuerpo es experiencia:
Tiene memoria, performa, es ficción y acción política.
Dialoga con el contexto,
Semblanza discursiva que deviene en artificio.
Modificaciones conscientes, son agencias.
Cuerpos: son espacios de resistencias.
Re-apropiamos espacios, discursos y existencias.

miércoles, 21 de enero de 2015

Cada vez somos más. Y estamos muy hartas.

¿Qué hacemos cuando ya no nos queda ni el miedo?

A veces el peso de la realidad no me deja elevar la vista para verte venir.

Saber que entre tanta mierda hay algo por lo que seguir luchando.

Como las flores que quiebran el asfalto para brotar, buscando el sol.

Quiero que te quedes a  mi lado. Ya no quiero huir más.

Ya no quiero sufrir más.

No puedo. Algo se rompe muy adentro.

Ni las ansias de venganza, ni las dudas, ni el miedo acabarán conmigo.

Dame una esperanza. Que sienta que no todo está perdido.

Cuando el horror de este mundo nos aplaste,

Surgiremos, juntas, como las flores en mitad de la acera.

No vamos a desistir.

Somos expertas de la resistencia.

Guerreras. Incómodas. Histéricas. Brutas. Guarras.

Sublimes. Vulnerables. Valientes.

Nos golpean.

Volveremos a levantarnos. Con más fuerza y mayores certezas.

Nuestra retirada sería su victoria.

Solo la muerte nos detendrá, mas nuestras ideas no se perderán con el huracán de la represión y la barbarie.

Hemos nacido para trascender.

Nuestras armas son las redes, que como arañas vamos tejiendo. La música, con sus vibraciones nos cura. La alegría que alimentamos. La lealtad que sustenta el entramado.


Cada vez somos más. Y estamos muy hartas.

Pasar a la acción

9-9-2014 Hull (UK)

Pesada carga sobre nuestras espaldas.

En ocasiones demasiado, duele, aún quema. Revivirlas, reconocerlas, sentirlas otra vez, por no escucharme, por dejarme llevar por la comodidad de las costumbres y normas sociales dañinas, por buscar esa absurda “seguridad” que nos inocula el patriarcado.

Cansa, extenúa la consciencia del calado de este sistema que nos explota, nos aprisiona y nos exprime solo por ser mujeres, tan solo por haber nacido con órganos sexuales femeninos, o por dejarnos llevar por deseos sexuales no-heteronormativos, por ser simplemente nosotras mismas, libres.

Ideas de venganza me sobrevienen. La justicia institucionalizada no otorga garantías, no nos puede proporcionar seguridad porque está diseñada y sostenida sobe la misma ideología mutiladora y cruel.

Por separado estamos vencidas. La lucha es el único camino, en la unidad.

Si no lo quieres comprender, si no sabes ponerte en nuestra piel y ni por un segundo eres capaz de sentir una milésima del sufrimiento que el patriarcado nos causa, lárgate. Vete. No pongas más trabas de las que ya hay en nuestro camino. Aleja tu ego miserable de nosotras.

Maldita vuestra arrogancia, no os quiero en mi vida. No voy a justificarme por ser quien soy y elegir lo que elijo.

Ya va siendo hora de que, compañeras, enfoquemos nuestra violencia, que tan exitosamente sabemos emplear contra nuestros cuerpos, hacia fuera, hacia quienes nos dañan y nos coartan. Hacia quienes se creen con derecho sobre nosotras.

Lista de la compra:

Tácticas de guerrilla feminista.
Autodefensa.
Reapropiarnos de nuestra violencia como respuesta.
Ataque preventivo.
Ante la duda tú la viuda.

Si me agredes, te mato.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Viajar con lentes

Y es que una ya no ve el mundo de igual modo.

Una emoción parecida a la que sentía cuando hacía excursiones con el colegio me invadía de camino a Londres. Todo llama la atención y la energía brota de algún lugar que no me explico.

Sentada sobre la hierba de Hyde Park, comiendo una manzana frente al lago Serpentine. A lo lejos resuena el atronador ruido de la ciudad, coches, sirenas, la metrópoli está viva, nunca cesa el bombeo de personas desplazándose de un lugar a otro, como un organismo. Pienso en el caos que provocaría una huelga de obreras del metro y en el poder que tiene la clase obrera organizada.

El cielo de Inglaterra es gris, en ocasiones, un rayo se cuela y calienta mi piel. Una libélula metálica se posa sobre mis botas.
Los pies descalzos.
El agua y las barcas azules flotando suaves transmiten calma. Algunos árboles amarillean, preludio de otoño o una nube despistada dejó pasar el sol por más tiempo y los descolorió. Tres jóvenes toman su siesta a unos metros de distancia.
Los parques en las grandes ciudades son islas de calma y esparcimiento.

Una furtiva foto a este retrato de Virginia Woolf, al óleo por Vanessa Bell 1911, en el National Portrait Gallery, donde pude ver una exposición sobre la autora en la que a través de cuadros, manuscritos, cartas, panfletos y fotografías me acerqué a su biografía. Ambas, pintora y retratada, hermanas y miembras del grupo Bloomsbury, círculo de intelectuales y artistas que defendieron y pusieron en práctica sus ideas de igualdad y libertad sexual, como reacción a la moral victoriana. Argumentaron contra la guerra, el imperialismo y el fascismo en auge de la época. Vivieron de cerca los horrores de las Guerras.
El hijo de Vanessa Bell, Julian Bell, participó en la Guerra Civil como conductor de ambulancia, fue asesinado en 1937.

El British.
En su afición por coleccionar países, maravillas del mundo reunidas en la metrópoli del viejo imperio.
Descubrir las obras de arte y representaciones de mujeres que no nos enseñaron en los libros de historia, una grata sorpresa. Como estos altorrelieves de los frisos del Mausoleo de Alikarnaso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, en los que se representa la batalla entre las Amazonas y los griegos. Mujeres guerreras a caballo, portando armas y defendiendo sus bárbaras costumbres frente a la invasión de la civilización destructora de los hombres.

Homero escribó en voz de Penthesilea, una de las reinas Amazonas "No somos inferiores en fuerza a los hombres, nuestros ojos son los mismos, nuestras extremidades son las mismas, una luz común que vemos, un mismo aire que respiramos; no son distintos los alimentos que comemos. Entonces ¿Qué nos ha de negar el cielo otorgado a los hombres?"



Se las atribuye madre hija a estas figuras de terracota, lo dudo tanto...

viernes, 29 de agosto de 2014

Monólogo

Aceptar que pasa el tiempo.
Admitir la distancia. El cambio.

Anhelar tus abrazos.

Diálogo interior monólogo-discursivo de subjetividad viciada
Inquietud.
Dos gotas saladas quieren desbordarse.

Transitar en solitario, a veces en paralelo -un alivio para el alma-.

Me pierdo, bucle again, ¿dónde estoy?
Wait, wait.

Cansada de explicar a quien no quiere entender.
Siempre escogí lo que casi nadie entendía
Camino poco transitado, pero desde la convicción
Auténtica, con mis contradicciones en búsqueda de la coherencia.

Lenguajes que no requieren palabras, idiomas o patrias.
I could understand you, if you want, if you know, if you love.

Rizoma aéreo, ¿necesitamos tierra?
Saberte cerca. A la piel no le basta, no entiende.
El impulso de escribir deviene escribiéndote.

No hay sentido en el vacío. Vaciar para llenar. Dar para recibir. Compartir lo aprehendido.

¿A dónde podría volver? Si lo que fue es una reconstrucción inventada de mi memoria.
Siempre me toca marcharme o ansío largarme,
Cansada de ser yo la que tiene que irse.

Con mi mochila de contradicciones a cuestas, 
aceptarlas y actuar consecuentemente es lo se me ocurre hacerte.


Esencia y cultura. Deconstruir y desaprender van de la mano, 
¿cohabitan? Generadoras de conflictos existenciales, físicos.

sábado, 16 de agosto de 2014

La soledad de las mujeres, o reflexiones desde la Isla


Hace unos días una amiga me dio un consejo; conoce gente que la soledad es muy mala. Me dejó pensando y no es una idea, esta de la soledad, sobre la que no haya pensado antes, pero he vuelto a reafirmarme. Ahora que vivo en un país extranjero, en donde el aislamiento lingüístico supone un hándicap para relacionarme y vivo en lugares en los que tampoco conozco a nadie, a priori, podría tener sentido dicho consejo. Pero para empezar ¿por qué habría de ser mala la soledad? Entiendo que la soledad es aprender a convivir con una misma y puesto que vamos a vivir con nosotras mismas toda nuestra vida,  sería fundamental empezar por aprender a llevarnos bien y a estar a gusto, a solas.

 Entiendo el fondo que hace plantear dicha cuestión, y es que necesitamos, quizá (digo quizá porque no creo que todo el mundo lo necesite siempre), relacionarnos con otros seres para estar más felices. Sin embargo las implicaciones de conocer gente pueden conllevar que nos relacionemos con personas que o bien no nos aportan nada bueno, o nos hacen perder el tiempo, o nos terminan amargando la existencia. Por tanto, qué mejor una soledad escogida que una mal acompañada, porque ¿a caso no podemos sentirnos solas estando con alguien? y suponiendo que no utilizamos a las personas como medio para nuestros intereses o para solventar nuestras carencias emocionales, ¿no estaríamos utilizando a esa gente porque nos dijeron que la soledad es muy mala, y no porque realmente nos apetece compartir con ellas nuestro tiempo, como un fin en sí mismas?

Escojo la soledad escogida, demasiado tiempo me sentí sola estando acompañada
Escojo libertad. 
Ahora que vivo y transito en otro país puedo decir que hay formas de estar en el mundo que no necesariamente aíslen. A pesar de la lengua o la distancia. Bien diferente es sentirse sola.

El precio que muchas mujeres pagan por no estarlo es demasiado alto en cuanto a sufrimiento y explotación. La idea de que la soledad es mala resulta nefasta para la liberación de las mujeres. Se fundamenta en el miedo: miedo a caminar sola, a vivir sola, a dormir sola, a comer sola, a viajar sola, a salir a los bares, al cine. Esta idea refuerza la dependencia, limita nuestra libertad de movimiento y acción y no nos deja espacio para conocernos a nosotras mismas, para reflexionar, para ser nosotras, aprender a amarnos y dedicarnos tiempo para cuidarnos. 

El tiempo para una misma, ese gran desconocido para tantas mujeres que dedican toda su vida al cuidado de los demás. Que cuando ya no tienen prole a cargo, envejecen y/o enviudan deben sentir algo así como el horror vacui de tener todo el tiempo para ellas, quizá no sea demasiado tarde para empezar a hacer cosas que siempre desearon. 


Y es que no hay nada como encontrarse a gusto con una misma disfrutándose.

y como canta Nina Simone; 

(...)
I got my heart, I got my soul
I got my back, I got my sex
I got my arms, I got my hands
I got my fingers, Got my legs
I got my feet, I got my toes
I got my liver, Got my blood

I've got life , I've got my freedom
I've got the life

And I'm gonna keep it
I've got the life
And nobody's gonna take it away
I've got the life



Sobre el bucle, o experiencias desde la Isla de la lluvia.

El bucle connota repetición hasta la extenuación.

Entrar en bucle conlleva estados de alteración de la consciencia, a veces, provocados deliberadamente y otras nos atrapan y nos desbordan sin haberlos invitado a entrar. 
En estas líneas reflexiono sobre la última.

Las situaciones en las que me he visto envuelta en ese estado, que he venido a llamar el bucle, candidiasis ha estado presente. Si no como causa de ese malestar, podría ser como consecuencia. A veces me resulta complicando discernir qué llego antes. Y eso es bucle también.

De lo que he podido sacar en claro de estos últimos cuatro años es que la infelicidad y el malestar abren las puertas a la cándida y la invitan a quedarse. Podría llegar a sonar hipocondría. Pero así es. La felicidad alarga la vida, y esto implica que la infelicidad la acorta porque enfermamos.

Podría asociar el bucle a la indefensión aprehendida. Son situaciones en las que me veo envuelta en malas condiciones de existencia, -dígase por ejemplo: no sentirme querida, la soledad acompañada, sentirme dependiente, atada, sin posibilidad para tomar decisiones o cambiar para mejorar- y no soy capaz de utilizar las herramientas de que dispongo, o buscarlas, para modificar mi vida sustancialmente. Me veo como la mosca que intenta atravesar el cristal y se golpea una vez tras otra, sin percatarse de que a unos centímetros de sí la ventana está abierta. Y nada la impida salir, o quizá, tan solo algo de viento le dificulte un poco la fuga.

La falta de perspectiva de la propia situación, unida a la estúpida y cruel idea de que debemos aguantar porque las cosas, así por arte y artificio van a ir mejor, o que debemos resistir porque la vida es eso, un sufrir. Nos viene de la creencia de que ya llegaremos al cielo para vivir bien. O aquellas de: lo que no te mata te hace más fuertede todo se aprende… son bien conocidas. Y no, me niego a aceptar que haya situaciones que debamos aguantar.

Aprender a pedir ayuda es una consecuencia de lo anterior, y saber a quién solo se desarrolla con la práctica. También es útil ser consciente de con quién puedes contar y a quién le importas realmente, o sabe o tiene las herramientas para poder ayudarte.

Nada tan liberador como tomar decisiones y empezar a ponerlas en práctica.
Mi sabio cuerpo grita, cansado de que no le escuche.
Enferma, como último recurso. Clamando determinación.

Como el agua estancada, se dan circunstancias que se pudren por falta de oxígeno y flujo.

viernes, 8 de agosto de 2014

Valiente


Una entre cientos de personas que se cruzó en mi camino.
Una entre tantas que me alcanzó el corazón.
Una entre tantas almas que imprime su huella,
Que puedo conocer, comprender, admirar.

Hablo de cercanías que traspasan limites materiales, físicos.
Complicidad en una mirada, un gesto, no hacen falta palabras.
El silencio a tu lado no es incómodo, te observo, pensativa, alguna idea enmarañada.

Aprendo de ti y contigo.
Tus abrazos son ternura, me cuidas, quiero cuidarte.
Mis pensamientos flotan y camino pensándote.

Hermana, amiga, compañera de trinchera,  a veces faro.
Siendo nosotras mismas, libres.
Reconocemos límites, miedos, oscuros temores, pasiones y alegrías.

Di-vagamos acompañándonos, por las calles de la cuidad grana que enamora.
Juntas creamos espacio-tiempo de rebeldía "anti-social-alquitranada".

Una caricia, una mirada cómplice -ya se.
Largos y cálidos abrazos transeúntes.
Diálogamos hasta la extenuación mental y física, se convierte en necesidad vital poner patas arriba este mundo absurdo y violento. Que nos enferma.
Nos curamos? Nos autoinfligimos locuras insurrectas?
Crepitamos de rabia deconstructora ante subyugadoras costumbres,
la heteronorma nos oprime.

Me ofreces vida, eres primavera.
Intelectual y humanamente irrumpo, me remueves los sesos y las entrañas.
Me precipitas, me muestras abismos de crudas realidades,
vamos juntas, de la mano.
Te siento cerca.
Y este mundo extraño es menos inhóspito.

Desprendes energía, rebelde, revolucionaria, de amor y alegría.

Nos sentimos niñas, ¿¡a quién le importa?!
Si te percibo vulnerable, abatida, quiero estrecharte y reconfortarte.

Vives y te alimentas de pasiones.
Eres loca, lo máximo, ¡histérica!
Te entregas a lo que percibes que merece la pena y la alegría.



Débiles seres

No te acerques, no me rondes, ni me enamores, ni me encandiles. No me conmuevas, aléjate, no soy de nadie, no soy para ti.

No me des tus migajas (tu lo llamas miel) y me las arrebates. Sin darme tiempo a creer, a penas saborear.

Mejor breve. Si cobarde.

La renuncia es liberadora, tu ausencia también.

Demasiado arrolladora para ti.
Cobarde.
Alimentas tus miedos, con miedo.

Otra vez, no me dejas alcanzarte el corazón. Deambulas castrado. Porque tienes miedo de ti. Has construido tu propia jaula para no enfrentar el mundo, te hirieron y aún supuras.

Algunos hombres sois débiles seres.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Helada luz de invierno granadino:




El frío y el hambre van de la mano.
La adversidad y la precariedad se alimentan,
Compartimos nuestras miserias, para aligerar la desazón.
No hay mantos suficientes para aplacar las escarchadas agujas.

La melancolía y la nostalgia las trae el invierno,
El  frío y el hambre son ásperos inquilinos, indeseados.
El paraíso es una taza de caldo humeante,
El chocolate en la boca, un oscuro orgasmo.

La tenue luz no calienta, embellece.
Largos inviernos, incomprendidos, ahora cobran sentido.
Las carnes se tersan y quiebran.
Los ánimos se apagan con los atardeceres anaranjados sobre los tejados,
La luz de miel se derrama en las blancas casitas del Barranco del Abogado.
Los canes juegan sin descanso, se arrullan y husmean.

La cueva nos cobija, nos devuelve el aliento,
Y la música aviva nuestros corazones, suena rebelde, alegre, improvisada.
El té nos reconforta, la plática fluye.

Una constelación bajo nuestros pies emerge, la querida, la eterna: Granada.
Al albor, cielo rojizo, colorea la Alhambra, la envuelve.
Fortaleza milenaria, dorada, elegante y sublime.
La noche helada nos devuelve a la realidad.
Volvemos y no quieres, me miras agitado, cansado, con tus ojos color de almibar.
Se había estancado el tiempo… ¡¡Pero qué lugar tan bello!!

                                       María Sandoval                                30-11-13

lunes, 25 de noviembre de 2013

La reforma del Código Penal desde una perspectiva feminista.



Uno más de los ataques del gobierno fascista del PP es la reforma del código penal, fue aprobada en Consejo de Ministros el pasado Septiembre. Queda tiempo aún para pararla, pero la agenda nos viene marcada por la inmediatez y la diversidad de las luchas.

El anteproyecto  presentado supondrá un importante retroceso en las libertades y derechos sociales. Entre ellos la criminalización de la protesta social pacífica, la implantación de cadena perpetua revisable o  prestar ayuda humanitaria a personas sin documentación será delito con pena de prisión de hasta dos años, entre otros abusos.

Esta reforma se enmarca dentro de la ofensiva de este gobierno contra la autonomía de las mujeres, de claro calado machista, vulnera y deja todavía más indefensas a las víctimas de violencia de género. Se une a la reforma de la conocida como “ley del aborto”. A éstas modificaciones seguirán otras si no lo evitamos entre todas.

Estos aspectos desde la perspectiva feminista son menos conocidos y por ello quiero recogerlos:

En primer lugar la supresión del concepto de violencia de género del código penal, que supone una mayor invisibilización del problema, generando confusiones legales e inseguridad jurídica para las víctimas de violencia machista. 

Las denuncias por acoso tan solo las podrá interceder la víctima, dejando estas actuaciones en el ámbito de lo privado y a los agresores impunes. Dado el bajo porcentaje de mujeres que denuncian, la mayoría quedan en la indefensión. Muestra una nula consciencia y conocimiento del alcance de estos abusos, sin embargo es una reforma que pretende ocultar una lacra social y sumirnos aún más en la injusticia patriarcal.

Deja de ser agravante la agresión a la mujer en presencia de hijos e hijas. Sin importar, esta vez, el interés superior  del menor, que tanto pretenden proteger con la custodia compartida impuesta, sin entender que la violencia contra las mujeres se hace extensiva al resto de la familia y también es sufrida por las menores.

A su vez el incumplimiento de las responsabilidades familiares dejará de ser delito y se juzgará por la vía civil, siendo ésta más costosa y menos disuasoria. Otro ejemplo más del verdadero interés que tiene la derecha en el bienestar de las familias y menores.

Se vulneraría la Ley Integral Contra la Violencia de Género de 2004 al introducir la mediación como nueva medida para condicionar la suspensión de la ejecución de la pena. La mediación en un contexto de violencia no es posible porque no se da en igualdad de condiciones, y por supuesto que en una relación de maltrato las mujeres parten con desventaja siempre.

Uno de los puntos que se suele destacar en los medios como es la manipulación de los dispositivos electrónicos de seguimiento de los agresores se tipifica bajo pena de multa y a través de juzgados de instrucción y no de violencia de género.

Las lesiones pasan a tipificarse como delitos leves, así como las amenazas y coacciones a la mujer. Pasando a considerarse parte del ámbito privado, desligándolas del carácter social y estructural del patriarcado.

Se cambiará la posibilidad de cárcel en casos en los que hoy se da,  por multa. La Ley de Violencia de Género vigente recoge expresamente que ninguna pena de prisión puede ser sustituida por una pena de multa, porque en última instancia puede recaer sobre las víctimas que sean dependientes económicamente.

Contempla como atenuantes el alcohol y el hecho de que después de haber asesinado a la pareja vaya a la Guardia Civil a entregarse.

Por todos estos cambios la protesta contra dicha reforma ha de ser conjunta, no podemos permitir tal avance del Estado policial, misógino, machista y racista. Permitir estas modificaciones supone un duro golpe a las conquistas sociales y a los avances por la igualdad y contra la violencia patriarcal en su vertiente más cruda y visible.

               María Sandoval,  militante feminista, comunista, estudiante y precaria

miércoles, 23 de octubre de 2013

al fin...



  Tu vida puede cambiar en cuestión de días. Puedes pasar años deseando un cambio que retrasas poniéndote excusas para no actuar. Pero cuando te decides y sientes que lo que decidiste y llevaste a la práctica es lo que te hace feliz, eso no tiene precio. Las decisiones tomadas desde el corazón suelen ser las correctas y no caben arrepentimientos. Ser feliz cuesta tan poco a veces, porque en tantas ocasiones perdemos el tiempo pensando en lo que nos molesta que no tratamos de enfrentarlo.

  Hoy una buena amiga me dijo que no puedes apagarte y reiniciarte como si fueras un ordenador. Hay que buscar herramientas para solucionar las cosas de manera creativa y reflexionarlas, no sirve  de nada dejarlas apartadas en un rincón haciendo como si nada ocurriera. Es una gran lección de madurez, que muy pocas personas están dispuestas a afrontar abiertamente sincerándose consigo mismas y con las demás personas a las que afectan. Porque lo fácil es hacer como si no pasara nada y quemarte por dentro, en definitiva reprimirte, ejerciendo violencia sobre nosotras mismas…

  Lo cómodo y la fácil es mirar para otro lado cuando algo nos causa dolor o sufrimiento. Y es cobarde, es un no querer escucharte, sentarte contigo y dialogar, sin juzgarte, sin castigarte por lo que fuiste o no fuiste capaz.

   Nuestra cultura nos enseña a reprimirnos y a violentarnos a nosotras mismas cuando las cosas no suceden como esperamos. Perder el control de nuestras vidas y dejarnos arrastrar por lo cotidiano y trivial es fácil, lo realmente valiente es enfrentarlo, es reconocer lo que estamos haciendo mal para actuar de manera consciente en el cambio y retomar o comenzar a ser dueñas de nuestras vidas.

  Porque no nacemos con un manual de instrucciones de la vida bajo el brazo, lo sabio sería aprender cada día, sin miedo a equivocarnos y sin miedo a sentir por el daño futuro.

  La sensación de que llevabas años esperando eso que siempre pensaste que no llegaría y cuando al fin te llega, te acuerdas de eso que muchas veces escuchaste ”todo llega” pero que nunca creíste del todo, sientes que habías estado preparándote para eso. Y lo sabes, sabes que merecía la pena y la alegría todo lo anterior. Sin esas vivencias nada de lo que ahora haces tendría sentido.

   Encontrarse a una misma observando el mundo y siendo partícipe y protagonista de tu propia historia es una de las mejores sensaciones que existen. Saber lo que cuesta llegar hasta donde te encuentras y valorar que acabará te hace vivirlo intensamente y aprovechar cada oportunidad de vivirlo. Recuperar la sensación de tener unos objetivos por delante que te apasionan, que activan cada una de tus neuronas, cada centímetro de piel y te mantienen receptiva, atenta, en definitiva: viva.